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Beluga Limited Pins

02.11.19 // CREADO POR ARTIMALIA
Beluga, la «no ballena»

Completamente adaptada a la vida del ártico y subártico, la beluga (Delphinapterus leucas) es una especie especial por sus características anatómicas y fisiológicas que la diferencian de otros cetáceos. Es la única representante del género Delphinapterus y conforma la familia Monodontidae junto al narval. Aunque se le conoce de forma común como «ballena blanca», la beluga no es una ballena propiamente dicha; siendo estrictos, ese término se reserva únicamente para los cetáceos no dentados de la familia Balaenidae.

A la beluga se le identifica por el color blanco que cubre la totalidad de su cabeza y cuerpo, por la ausencia de aleta dorsal y por su prominencia frontal distintiva que alberga un órgano denominado melón, y que en esta especie es deformable y muy abultado. Son gregarias, forman pequeños grupos y se comunican entre si mediante sonidos de alta frecuencia. Cuentan con un amplio repertorio de vocalizaciones diferentes a pesar de, como otras ballenas dentadas, no tener cuerdas vocales.

Detalle de ojo de beluga

Detalle del ojo de una beluga. Foto: Eric Kilby. Fuente: Flickr.

¿Qué peligros acechan a las belugas?

Los pueblos nativos de Norteamérica y Rusia persiguieron y cazaron belugas durante siglos, pero también la acción continuada de los balleneros europeos fue responsable de su disminución en el Ártico. Carne, piel y grasa eran las motivaciones principales que en el pasado alentaban la caza comercial de ballenas y otros cetáceos. Las belugas han sido presa fácil para los cazadores debido a sus patrones de migración predecibles y a los grandes grupos que pueden localizarse durante el verano en los estuarios y las zonas costeras.

La carne de beluga o su venta por partes –piel y vértebras o dientes tallados, por ejemplo–, todavía son una forma de consumo de algunas comunidades y pueblos nativos de Alaska, Canadá, Groenlandia y Rusia. Sin embargo, de muchos de estos casos puede concluirse que la caza de belugas ya no responde tanto a cuestiones comerciales o económicas y sí a mantener vivas ciertas tradiciones. Sea como fuere, el ritmo de caza actual ha puesto a la beluga en peligro de extinción en algunas áreas y su matanza continuada podría conducirles a un declive peligroso. Aquí se abre el gran interrogante de si el número de belugas muertas es sostenible.

En el caso de Rusia, a las cacerías destinadas al consumo de carne deben añadirse las belugas capturadas para su exportación en vivo, una práctica cruel y lucrativa que tiene como fin atender la demanda de los acuarios, particularmente de China. A finales de 2018, Greenpeace Rusia descubría la existencia de 11 orcas y 90 belugas capturadas y retenidas en un recinto de la bahía de Srednyaya. Estaban a la espera de ser vendidas ilegalmente a delfinarios chinos donde acabarían siendo ‘carne’ de espectáculo. Las belugas son, de hecho, uno de los cetáceos más presentes en cautiverio y están repartidas en acuarios, delfinarios y otras instalaciones situadas en Europa, Norteamérica y Asia.

Pero existen más amenazas. Como la mayoría de las especies árticas, deben enfrentarse a la alteración del hábitat provocado por el cambio climático. Los variabilidad brusca del clima están contribuyendo a los cambios de densidad del hielo ártico y han causado la muerte masiva de belugas por atrapamiento. Estos cambios súbitos de temperaturas pueden hacer que las grietas existentes se congelen y que las belugas mueran asfixiadas al quedar aprisionadas bajo las placas de hielo.

Y más todavía: a los depredadores naturales se incorporan las perforaciones petrolíferas y de gas, el transporte marítimo, las represas y la gestión del agua, las enfermedades infecciosas y la contaminación – como el bifenilo policlorado, que se bioacumula en la cadena alimentaria–.

¿Cuál será la siguiente clasificación?

En las últimas décadas, la evaluación del estado de conservación de las belugas ha ido saltando de una clasificación a otra en las listas de la IUCN. En 1996 figuraba como «Vulnerable» y en 2008 fue reclasificada como «Casi amenazada». Finalmente, en 2017, como la especie no cumple con los criterios de la IUCN para las categorías amenazadas, se incluyó en la lista de «Preocupación menor». La pregunta temida es evidente, ¿cuál será el próximo salto? Si los esfuerzos actuales de conservación acaban cediendo, o incluso cesando, especialmente en el control de la caza, no se descarta que la beluga termine acompañando al resto de especies amenazadas en los próximos años.

Por otro lado, las subpoblaciones de belugas responden a diferentes niveles de amenaza y requieren una evaluación individualizada al enfrentarse a una mayor mortalidad por causa de la acción humana. Por ejemplo, desde 2006 la subpoblación no migratoria de Cook Inlet está clasificada «En peligro crítico» por la IUCN. Aunque la información para poder evaluar la tendencia general de la población es insuficiente, el hecho de que algunas subpoblaciones se hayan visto reducidas y que otras hayan disminuido por debajo de niveles históricos son datos a considerar porque podrían resultar significativos. Debido a las dudas sobre la sostenibilidad de la caza y a la escasa protección que reciben las subpoblaciones de belugas, será necesario controlar y gestionar las cacerías para garantizar la supervivencia prolongada de estas subpoblaciones… antes de que sea demasiado tarde.

Homenaje con imperdible para especies que no deben perderse

Como no hemos podido resistirnos a los encantos de este animal brillante de piel blanca acolchada, aquí va nuestro homenaje, en formato chapa, en edición limitada y creada a partir de la bella ilustración de nuestra colaboradora Asun Parrilla y, todo esto, aderezado con el escrito del compañero Frank Jengibre y su particular forma de reclamar atención para esta magnífica especie que necesita acercarse al interés colectivo. No os adelantamos más, podéis descubrirlo aquí mismo.

Serie de chapas limitadas creadas por Amaya Oyón, para ©Artimalia.

Ilustración de beluga y su cría, por ©Asun Parilla, para Artimalia

Beluga y su cría ilustradas por ©Asun Parrilla, para Artimalia. Técnica mixta.

[ESP] La beluga

Escrito por ©Frank Jengibre, para Artimalia

¿Quién sabe lo qué es la beluga? ¿O cómo es la beluga?
Pues nadie, o solo los muy empollones.
Resulta que es un cetáceo. Se le confunde con “una ballena blanca” pero no lo es.
Lo que es, es fea, la pobre beluga. Fea comparada con sus hermanos los delfines.

¿Quién no quiere a los delfines? En las latas de atún lo podemos ver, el simbolito «amigo de los delfines (dolphin friendly)». Y es que son tan bellos y simpáticos. Casi un poco como los pandas. Todo el mundo quiere salvar a los osos panda. Hasta WWF ondea un panda bien chulo en su emblema. O que me dices de los gatitos… Los gatitos han petado las redes sociales con sus ojitos, sus cómicos topetazos o simplemente sus poses tan cuquis.

Pero nuestra amiga la beluga no tiene demasiados seguidores. Blancucha, cabezona, torpe a la hora de nadar, pero campeona en el buceo de profundidad, es un mamífero marino que ocupa los mares gélidos, y que es tímida y retraída por necesidad con los humanos, pero gregaria y proclive a la vida en pandilla. Sea como sea, a la beluga nadie la idolatra.

Esta especie no es popular y parece preocuparnos solo “menormente”.

¿Y cuántos seres vivos “feos e impopulares” pagan por ello? ¿Cuántos insectos asquerosos, peces horrorosos y reptiles amenazantes se extinguen año a año en el más puro de los anonimatos?

Hoy en día, en la sociedad de la inmediatez, de la superficialidad, de la apariencia, que poco importa lo feo y los feos.

Yo quiero a la beluga. Me encanta. Puede que sea el amor fraternal de un pelirrojo con quien se metieron mucho cuando era un niño… Puede que sea el gusto por la originalidad… O simplemente creer que a ojos de la naturaleza, todos somos hermanos y hermanas bellos y bellas. Ninguno más que otro.

Por favor, creed. No perdáis la esperanza en un mundo mejor y más justo para todos los seres vivos. Grandes y pequeños, listos o tontos, guapos o feos. La naturaleza no entiende de formas geométricas y aborrece las pirámides (alimentarias o sectarias).

Cuidemos de la beluga. Convirtámosla en un ser vivo respetado y dediquémosle la preocupación que se merece.

Nota: el contenido de este post está protegido por derechos de autor/a | ©All rights reserved
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Han participado en este post:

Amaya Oyón
Acerté de lleno eligiendo Diseño Gráfico en la facultad de BB.AA de la UPV. Coexistir con animales me hace sentir viva, por eso Artimalia se ha convertido en mi proyecto mimado y doblemente gustoso porque me ha permitido explorarlo y fusionarlo con mi profesión. Fue en 2010 cuando surgió ese primer apunte rápido sobre Artimalia sin imaginar hacia dónde nos llevaría… Hoy me siento muy honrada de compartir con todos los colaboradores estas horas de dedicación sincera que han hecho que aquella primera idea casi desdibujada se transforme en este proyecto compacto y emocionante. Y lo que vendrá.

En otra vida sería… un vencejo, porque apenas necesita aterrizar.

Asun Parrilla
Desde muy niña, los animales me fascinan. Soy una bióloga frustrada que encontró consuelo en las Bellas Artes. Observar a los animales, intentar entenderlos y (re)crear pequeños mundos donde ellos reinan, me libra de todo mal. A todos aquellos animales que ya perdimos y que seguimos perdiendo cada día y sobre todo a los que aún nos quedan, creo que les debemos esta memoria. Tenemos que luchar por la preservación de las especies con todos los medios que tengamos a nuestro alcance. Gracias Artimalia, por darme tantas ganas de afilar mis lápices.

En otra vida sería… Una criatura de tierra, mar y aire, ¡y que tenga superpoderes! Por ejemplo, una pardela canaria (Calonectris diomedea).

Frank Jengiblre

Así me vieron:
Rosado, jorroja cual bisabuelo. Pelirrojo, naranjito y oxidado.
Que tomas el sol con colador.
Bóris Becker, Van Gok e incluso Jesucristo.
Fucking useless ginger mate. Amante.
El Da Vinchi de Hortaleza, Hado, Principito, ñoño y magico…
Piloto, buceador, escritor y colorao…
… DADY.

Sergio Navarro
Dicen de mí que soy un ‘informático sensible’ porque me preocupo por el kerning, el tracking, el padding, el color y las tipografías. Sé distinguir la Arial de la Helvetica. Soy de naturaleza lógica y analítica y disfruto interpretando datos estadísticos. Me gustan las cosas bien hechas y siempre procuro un código limpio y ‘aseado’ para mis trabajos web. Amante de la fotografía, la música y los Gifs animados. Mi tiempo libre se lo dedico al proyecto Artimalia y a remar en piragua; ahora estoy deseando cambiar el río por el mar.

En otra vida sería… Súper Ratón.

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