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El día del… quagga

El silencio del último quagga

Tal día como hoy, entre cemento y barrotes, moría el último quagga conocido. Nadie sabía por aquel entonces que este ejemplar hallado sin vida en las instalaciones del zoológico de Amsterdam suponía el final de toda la subespecie. La hembra vivió allí desde el 9 de mayo de 1867 hasta el 12 de agosto de 1883, pero tanto su origen como las causas de su muerte no quedaron registradas.

133 años después, hacemos un llamamiento a su memoria a través de este artículo en el que revisamos su marco histórico y, como ya venimos acostumbrando en nuestra sección «El día de…», también le ofrecemos nuestras mejores artes. Bienvenidos a este trocito de realidad dedicado a un animal que, aunque lleva desaparecido más de un siglo, sigue despertando curiosidad y admiración.

el dia del quagga artimalia.org

Quagga mantenido en cautiverio en el zoológico de Londres, año 1864.
Autor: Frank Haes. Dominio público de los Estados Unidos. Fuente: Wikimedia Commons; ver términos de uso.

Quagga | Equus quagga quagga
Esta variedad única de la cebra se extinguió completamente de las llanuras de Sudáfrica en torno a 1870. Durante mucho tiempo se pensó que constituía una especie distinta, pero los últimos estudios genéticos han demostrado que es una subespecie de las cebras de planicie localizadas en las zonas más meridionales.

Si había algo que le distinguiese del resto de cebras, ese era su patrón limitado de rayas que se alternaban entre el pardo rojizo y el blanco y que recorrían la parte frontal de su cuerpo: cara, cuello, crines y costado. Las rayas iban difuminándose hasta desaparecer en su parte posterior, es decir, que tanto el lomo como los cuartos traseros eran completamente lisos, similares a los de un caballo. La distribución de las rayas podría considerarse una seña de identidad porque variaba notablemente entre individuos. El quagga tenía una altura de 1,30 m hasta la cruz y 2,57 m de largura. En estado salvaje podía alcanzar los 40 años de edad.

Carne, piel y un plan: el exterminio

En el siglo XIX, Sudáfrica era conocida como ‘El Paraíso de los Cazadores’, y los quagga, al igual que el resto de animales del territorio, sufrieron las consecuencias. Los quagga, además, eran fáciles de localizar y fáciles de matar debido a su carácter dócil, por lo que rápidamente se convirtieron en presas para obtener su carne y su piel. Las pieles se comercializaban o se utilizaban a nivel local.

Durante la ocupación, los quagga fueron cazados sin discreción por los colonos holandeses porque, al tratarse de animales pacedores, competían con sus animales domésticos, como cabras y ovejas, así que pasaron a formar parte de un plan de exterminio cuyo objetivo era eliminar las grandes manadas que interfiriesen con su ganado. Esta liberación de las zonas de pasto se tradujo en la matanza de miles de quaggas hasta su total aniquilación. Para la década de 1850 ya había desaparecido gran parte de su población salvaje. La última manada en la naturaleza se extirpó a finales de 1870 en el Estado Libre de Orange. El último quagga libre conocido cayó en 1878.

jaume marco quagga artimalia

Quagga visto por el ilustrador ©Jaume Marco

«Quagga quagga»
Por la escritora ©Juana Espín

Quagga quagga decían los comensales con las bocas llenas meneando la cabeza en un sí complacido. Quagga quagga, con los dientes sucios de sangre y las tiritas de carne colgando en hilos. Quagga quagga, qué bueno, murmuraban. Quagga quagga mientras, con los ojos, ya seleccionaban otra pieza de la fuente. La fuente rebosaba partes de quagga. Quagga quagga en montañas de pedazos. Quagga troceado, quagga mordido, quagga masticado. Hasta las pezuñas eran sabrosas, aunque no expulsaran sangre. Quagga quagga, decían, y las manos resbalosas con las uñas negras llevaban a las bocas intestinos, vísceras y cochambre. Quagga quagga, qué rico, los mofletes de la cara redondos y la respiración entrecortada. Quagga quagga. Desde las paredes cabezas y pieles de quagga disecados los miraban con indiferencia, y casi casi, hacían que sí también con la cabeza. Con la cabeza sabían que esos comensales comían su último quagga. Por la noche, los rostros de los colonos no fueron tan complacientes cuando sirvieron el cordero, la gallina y el pollo. Quagga quagga decían con nostalgia y la mirada perdida, quagga quagga como un lamento, quagga quagga como un lenguaje ya extinguido.

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Quagga bajo la mirada de la diseñadora gráfica ©Amaya Oyón

«Quagga», la palabra que no ayudó

En aquella época se utilizaba la palabra «quagga» para denominar a todas las cebras, generalización que se mantiene en la actualidad, especialmente en las lenguas africanas. Debido a la confusión generada por el uso indiscriminado del término, no se supo, hasta años después, que la hembra que murió en el zoológico de Amsterdam representaba el último ejemplar del mundo. El problema fue que este error en la denominación pudo impedir que se tomaran medidas urgentes para protegerlo: que a todos se les llamara «quagga» hizo pensar que todavía quedaban poblaciones de estos animales, pero, lo que sucedía en realidad es que se había acabado con ellos de forma definitiva.

Hábitat y distribución geográfica
habitat quagga artimalia

Eran especialmente abundantes en el Karoo, meseta semidesértica situada en la Provincia Occidental del Cabo, y en las llanuras herbáceas del sureste de Sudáfrica. Apenas se sabe de su comportamiento, pero es probable que, al igual que las cebras y los caballos, también conviviera en manadas de 30-50 miembros dirigidos por un macho dominante. Los individuos establecían vínculos sociales muy fuertes.

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Quagga visto por el dibujante ©Manuel Zapico

jorge ochagavía quagga artimalia
jorge ochagavía quagga artimalia.org

Quagga bajo la mirada del ilustrador ©Jorge Ochagavía

Era interés y no salvación

Deseoso de domesticar al quagga, Lord Morton inició sus experimentos siguiendo un programa de cría en cautividad. Algunas fuentes señalan este hecho como un intento altruista por salvar la subespecie, pero parece que lo que verdaderamente pretendía el señor Morton era posibilitar a los europeos la colonización del continente a lomos de un caballo híbrido que se adaptara mejor a las condiciones africanas. Tanto los colonos como sus caballos tuvieron que enfrentarse, entre otras, a la enfermedad del sueño, y las cebras y los quagga eran inmunes en gran medida a esta enfermedad. Parece que Morton tuvo detrás a un grupo de europeos interesados en que lograra crear un animal cruzado más resistente, pero al igual que las cebras, los quagga eran tenaces y prácticamente indomables.

representacion quagga artimalia

Obra de H. Smith donde aparecen la yegua y el potro híbrido de Lord Morton, año 1841.
La yegua madre está acompañada por su cría que representa el primer potro con marcas de quagga.
Imagen de dominio público de los Estados Unidos. Fuente: Wikimedia Commons; ver términos de uso.

representacion quagga artimalia.org

Obra de H. Smith en la que aparece el potro híbrido de Lord Morton, año 1841.
Es la primera cría descendiente de una yegua y un quagga.
Imagen de dominio público de los Estados Unidos. Fuente: Wikimedia Commons; ver términos de uso.

Galería histórica

Algunos ejemplares fueron capturados individualmente para ser enviados a Europa y poder cubrir la demanda de los zoológicos que estaban ansiosos por exhibir estos mamíferos salvajes; es por eso que todo el material fotográfico disponible son instantáneas de aquellos animales vivos mantenidos en cautiverio. El quagga del zoológico de Londres murió en 1872, el de Berlín en 1875, hasta llegar a la ya mencionada hembra fallecida en Amsterdam en 1883. Aparte de 7 esqueletos completos, secciones del animal y muestras de diversos tejidos, existen 23 quaggas disecados repartidos por las vitrinas de museos de todo el mundo.

foto quagga artimalia

Quagga mantenido en cautiverio en el zoológico de Londres, año 1863.
Esta fotografía, redescubierta en 1991, es la quinta imagen conocida del único ejemplar fotografiado vivo.
Autor: Frank Haes. Dominio público de los Estados Unidos. Fuente: Wikimedia Commons; ver términos de uso.

foto quagga artimalia.org

(A)

mismo ejemplar quagga artimalia.org foto

(B)

Mismo ejemplar del zoológico de Londres, año 1870.
Autor: Frederick York. Dominio público de los Estados Unidos. Fuente: Wikimedia Commons
Imagen (A) ver términos de uso. Imagen (B) ver términos de uso.

lamina quagga artimalia.org

Representación en aguatinta por Samuel Daniell, de la serie ‘African scenery and animals’ (1775–1811)
Imagen de dominio público de los Estados Unidos. Fuente: Wikimedia Commons; ver términos de uso.

lamina quagga artimalia

Acuarela sobre papel pergamino pintada por Nicolas Marechal, en París en 1793
Ilustra el quagga semental de Luis XVI de su colección de animales salvajes en Versalles.
Imagen de dominio público de los Estados Unidos. Fuente: Wikimedia Commons; ver términos de uso.

lamina quagga artimalia

Pintura realizada por Jacques-Laurent Agasse, principios de 1800
La obra está basada en un espécimen vivo del Royal College of Surgeons
Imagen de dominio público de los Estados Unidos. Fuente: Wikimedia Commons; ver términos de uso.

lamina quagga artimalia

Acuarela realizada por Aloys Zötl extraída de ‘Bestiarium’, 12 de mayo de 1882
Imagen de dominio público de los Estados Unidos. Fuente: Wikimedia Commons; ver términos de uso.

¿Sabías que...

… Su nombre es una traducción del sonido que emitían?
… Es el primer animal extinto del que se tomaron muestras de ADN para ser analizadas?
… Actualmente existe un proyecto que pretende “recuperar” a los quagga?

Éstas y otras cuestiones podrás resolverlas en el artículo relacionado de nuestra web › Extinguidos en el siglo XIX: Quagga

Fuentes de información

Jaume Marco
Allá por 1977…
–Y a ti, Jaume, ¿qué te gustaría ser de mayor?
–A mí, selvero.
–Pero, ¿eso qué es? Ese trabajo no existe.
–¿Por qué no? Uno que hace zapatos es zapatero; entonces, uno que va a la selva, será un selvero, ¿no? Pues sí, ¡yo seré selvero!

Vivo y trabajo en València y de momento no he conseguido ser selvero, trabajo como diseñador gráfico e ilustrador. Lo que sí he conseguido hace poco es ilustrar animales —algo que he hecho desde siempre— y publicarlos en un álbum infantil «El viaje de Max pelo-flecha» con texto de Francesc Vila.

En otra vida sería… un caballo salvaje o un lobo… nunca lo tengo claro.

avatar_juana_espin

Juana Espín
Crecí recorriendo carreteras entre ciudades, campos, pueblos y aldeas de España hasta que me detuve en Valencia, donde ya llevo un buen tiempo. Vivo y trabajo entre libros: los leo, los escribo, los huelo, los acaricio, los beso. Son mi gran pasión. Adoro viajar a países remotos donde nada es como yo conozco. Me encanta ponerme del revés y verlo todo bocabajo. Me meto fácilmente en la piel de animales, plantas, personas y cualquier tipo de objeto.
Y estoy contentísima de formar parte de este maravilloso proyecto de Artimalia aportando mi pequeño granito de arena.

En otra vida sería… cada día sería un animal distinto, por aquello de variar y probarlo todo. Pero si me obligasen a elegir uno, sería un pájaro carpintero. Adoro los árboles y volar.

Amaya Oyón
Acerté de lleno eligiendo diseño gráfico en la facultad de BB.AA de la UPV. Coexistir con animales me hace sentir viva, es por eso que Artimalia se ha convertido en mi proyecto mimado y doblemente gustoso porque me ha permitido explorarlo y fusionarlo con mi profesión. Fue en 2010 cuando anoté el primer apunte rápido sobre Artimalia sin imaginar cómo sería su crecimiento. Me siento muy honrada de compartir con todos los colaboradores estas horas de dedicación sincera que han hecho que aquella primera idea casi desdibujada se transforme en este proyecto compacto y emocionante. Y lo que vendrá.

En otra vida sería… un vencejo, porque apenas necesita aterrizar.

Manuel Zapico
Desde que era un enano, mis compañeros de aventuras han sido un lápiz y una bici; con ellos he podido hacer amigos, conocer y explorar el mundo y lo que hay en él. Me gusta el dibujo, la ilustración y la estampación de obra gráfica original. Me atraen las técnicas, procesos, métodos, trucos, apaños y útiles para realizar estas actividades. Gracias a una serie de casualidades y al azar, llegó a mí una postal de Artimalia. Desde que conocí el proyecto, me interesé en poder colaborar.

Organizo cursos de ilustración de la naturaleza para aprender a dibujar los animales y su entorno, creo que es una manera de disfrutar, educar, valorar y respetar a los animales, ahora y para un futuro.

En otra vida sería… un lobo para poder seguir andando por la montaña, aullando al aire libre y conviviendo con la manada.

Jorge Ochagavía
Así le vemos:
Si te encuentras a alguien, boli en mano, abriéndose hueco en la barra de un bar con el dispensador de servilletas monopolizado a modo de libreta espontánea y que, mientras va creando sus trazos, te suelta un comentario vacilón… ese será Jorge.

En otra vida sería… un poco de bonobo, gato persa, mosquito tigre y koala.

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