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2006 Delfín Baiji

Actualizado
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Imagen: Artimalia | Dibujo: Amaya Oyón | ©All rights reserved

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Nombre científico: Lipotes vexillifer.
Reino: Animalia. Filo: Chordata. Clase: Mammalia. Orden: Cetartiodactyla. Familia: Lipotidae.

Una especie rara

Las especies relictas son aquellas que se encuentran en un estado de retrogresión y que cuentan con una distribución muy reducida comparada con la que gozaron anteriormente. El delfín Baiji (Lipotes vexillifer), o delfín chino de río, no solo era una especie relicta sino que también representaba el único miembro de la familia Lipotidae. Los científicos creen que, como la mayoría de delfines, los Baiji se originaron en los océanos y que posteriormente, debido al cambio del nivel del mar, evolucionaron hasta convertirse en una especie de agua dulce. La idea viene apoyada por los registros fósiles que revelan cómo estos delfines migraron desde el Océano Pacífico a zonas fluviales hace 25 millones de años. El Baiji es una de las cuatro especies conocidas de delfines de agua dulce.

Aunque el delfín Baiji podía identificarse en varios ríos chinos durante el siglo XX, para comienzos del XXI solo estaba presente en el Yangtsé, el río más largo de China que le sirvió de último refugio y donde se ganó su apodo de Diosa del Yangtsé; el sobrenombre proviene de una antigua leyenda china que narraba la historia de una muchacha que acabó lanzándose al río para escapar de su pérfido padrastro.

Este enigmático cetáceo no fue conocido por el mundo occidental hasta 1916 y durante largo tiempo se le consideró uno de los mamíferos más raros y amenazados del mundo. Lamentablemente, también para muchos, representa el primer cetáceo en desaparecer como resultado de la actividad humana. Que este delfín estuviera confinado a una sola cuenca de agua dulce –por muy amplia que esta sea–, que, además, se encuentra fuertemente explotada, contaminada y saturada de presencia humana, hizo que sus limitadas posibilidades de supervivencia cada vez estuvieran más diluidas.

Un perfil inconfundible

Como decimos, las frías y turbias aguas del río Yangtsé fueron el hogar tradicional del Baiji en el último periodo de su existencia. Se encontraba en el tramo medio-bajo –entre Yichang y Shanghái–, aguas abajo de la presa de las Tres Gargantas, más algunos lagos adyacentes. Por lo general, dedicaba la mayor parte de su tiempo a las proximidades de los grandes remolinos, generados bajo los meandros y las convergencias de los canales, donde buscaba alimento; por la noche, prefería áreas de corriente lenta para descansar. Su sistema digestivo, realmente fuerte, denota que tenía buen apetito; se alimentaba a diario de una gran cantidad de peces de diversos tamaños y especies que engullía sin masticar.

Contaba con un cuello flexible y un hocico largo, angosto y ligeramente inclinado hacia arriba. Algunos ejemplares podían alcanzar una largura de 2,5 metros, generalmente las hembras eran más grandes. Un delfín maduro pesaba en torno a los 220 kilos. Aunque estaban dotados de ojos y oídos –muy pequeños, eso sí– estos animales eran casi ciegos y sordos. Al vivir bajo las condiciones de poca visibilidad de las fangosas y turbias aguas del Yangtsé, el rendimiento de su sistema de visión se redujo drásticamente, casi hasta resultarle inservible.

Atrapaban sus presas en aguas arenosas poco profundas gracias a la ecolocación, un sistema de biosonar muy sensible que utilizaban para localizar comida y para navegar. Algunos animales emiten sonidos en su entorno e interpretan los ecos que generan los obstáculos a su alrededor para poder calcular la distancia que les separa de ellos. Desafortunadamente, el ruido generado por las crecientes actividades humanas, a menudo los desorientaba y acababan impactando contra las hélices de las embarcaciones.

Los delfines se comunican a través de una serie de silbidos y otras señales acústicas. Con frecuencia se les encontraba en parejas que se agregaban a otras unidades sociales de 4 a 10 individuos. También se juntaban con las marsopas sin aleta del Yangtsé, una subespecie que hoy figura en peligro Crítico (CR) y que muchos temen que comparta el mismo final que su compañero Baiji.

Su piel suave y su cuerpo aerodinámico le permitían ser un nadador rápido, unos 10-15 km/h. Eran animales tímidos y asustadizos que intentaban escapar al menor indicio de peligro. Su temperatura corporal era estable y muy similar a la de los seres humanos, unos 36º C. Al ser mamíferos tenían que subir a la superficie para respirar cada dos minutos aproximadamente. La mayoría de los delfines mueren ahogados cuando alcanzan la vejez y los que quedan atrapados accidentalmente en las redes de pesca mueren por asfixia.

Los delfines nadaban río arriba desde la desembocadura del río Yangtsé para reproducirse cada dos años. Las hembras daban a luz tras unos 10-11 meses de embarazo. Las crías permanecían siempre junto a sus padres y no llegaban a la madurez hasta cumplidos los 4-6 años. Su esperanza de vida era de unos 30 años, aunque en algunos casos podían alcanzar los 50 años de edad.

Como a otros delfines, se les reconocía como seres inteligentes. Algunos estudiosos sostenían que el delfín Baiji incluso superaba a los gibones y a los chimpancés, dado su peso cerebral y su estructura única. El delfín Baiji soñaba, literalmente. Su sistema cerebral singular les permitía estar medio dormidos y medio despiertos durante unas 8 horas al día.

En Peligro Crítico, Funcionalmente Extinto, Posiblemente Extinto… ¿Extinto?
Año 2002, visto por última vez

El último registro confirmado de un delfín Baiji se produjo en 2002, pero su declive ya estaba bien documentado antes de su desaparición. Para entonces los científicos estimaban que su población era inferior a 50 individuos. La posibilidad de que algunos delfines restantes pudieran haber permanecido en los canales laterales del Yangtsé no se consideró factible ya que los conductos son demasiado pequeños para dar cabida a poblaciones sostenibles. Los avistamientos que se han sucedido posteriores a este año no han podido confirmarse.

También en 2002, moría el único animal cautivo sobreviviente, un macho llamado Qiqi.

Año 2006, expedición frustrada

En noviembre y diciembre de 2006, a bordo de dos botes, los investigadores organizaron una expedición para recorrer el Yangtsé en busca del delfín. El rastreo fue exhaustivo en su cobertura e incluyeron tecnología visual y acústica, como el uso de un hidrófono para detectar los silbidos del Baiji bajo el agua. El plan era trasladar cualquier Baiji que encontraran hasta un lago cercano para establecer un programa de reproducción… pero ni rastro. Tras seis semanas, la búsqueda resultó infructuosa y las posibilidades de cría se esfumaron.

Precisamente, el primer intento de cría ex situ de cetáceos le corresponde al delfín Baiji. A finales de la década de los 80, el gobierno de la República Popular de China aprobó un programa en la reserva seminatural de Tian-e-Zhou. Sin embargo, la expectativa de que un número suficiente de Baijis podrían ser capturados y trasladados a las reservas para su reproducción era poco realista y desembocó en fracaso. De las seis expediciones de captura realizadas, solo una –la de 1995–, llevó a una hembra que murió apenas siete meses después, al quedar atrapada en la red de prevención de fuga, en la salida de la reserva Shishou.

Los esfuerzos fallidos de encontrar algún Baiji vivo, determinó que la especie fuera declarada funcionalmente extinta por científicos internacionales.

Año 2008, Posiblemente Extinto

Reconocido en ese momento por la UICN como el cetáceo más amenazado del mundo, en 2008 el delfín Baiji pasó a ocupar la lista de especies clasificadas en Peligro Crítico (CR) ahora acompañado de «Posiblemente Extinto», ya que se le presumía una abundancia extremadamente baja y que las numerosas amenazas serias a las que se enfrentaba en la naturaleza aún se estaban sucediendo. Se podía inferir un descenso continuado en el número de individuos maduros pertenecientes, además, a una única subpoblación.

¿Esperanza?

Los informes esporádicos no confirmados de avistamientos son los que retienen a la especie en la clasificación CR (Posiblemente Extinta), en lugar de Extinta (EX), a la espera también de resultados de otras búsquedas de amplio rango. Por otro lado, de quedar algún individuo, su presencia seguramente ya habría sido documentada dada la fuerte presencia humana en el rango histórico de ocurrencia del delfín; y lo más importante, los procesos de amenaza severa que se producen en su hábitat no se han abordado de manera significativa y continúan sin disminuir, por lo que la esperanza de un reencuentro con la especie se presenta en una dosis ínfima.

Las causas de su desaparición ocupan muchas líneas

En las últimas décadas, desde el surgimiento de la industrialización en China, la población de Baijis fue disminuyendo drásticamente. Su desaparición responde a una larga combinación de factores que pasan por prácticas ilegales de pesca, sobreexplotación de las aguas, contaminación evidente del ecosistema, construcción de múltiples presas, mala gestión de los canales de navegación… En fin, son tantos que los desgranamos aquí:

Métodos de pesca demenciales

La mortalidad incidental vinculada a las interacciones con la pesca es una de las causas que se estima de mayor responsabilidad en la crisis de la especie. Al menos la mitad de las muertes observadas de Baijis durante los años 70 y 80 están relacionadas con el enredo o atrapamiento en los distintos útiles de pesca, como los palangres –con miles de anzuelos sin cebo utilizados para enganchar peces de fondo– y las redes de enmalle. A menudo los Baijis presentaban cicatrices y heridas abiertas provocadas por ganchos giratorios, incluso, pudieron encontrarse restos de estos ganchos en los estómagos de algunos delfines muertos.

Aunque “estrictamente prohibida” en el Yangtsé, la pesca eléctrica se vino practicando ampliamente en el núcleo de distribución del Baiji. A principios de la década de 2000, este método se había convertido en una amenaza clave. Los informes recogen cómo las descargas eléctricas terminaron con la vida no solo de delfines sino también de otros organismos acuáticos en los que, probablemente, también se incluían presas del Baiji, pudiendo suponer una interrupción en la cadena alimenticia. Por si esto no fuera poco, al desastre de las descargas se unía la detonación de explosivos, utilizados tanto para modificar las estructuras de los canales como otro método de pesca más. Durante la expedición de 2006 se observaron evidencias claras de pesca ilegal a lo largo del río.

Tráfico fluvial a lo bestia

Durante la expedición de 2006, también pudo comprobarse la presencia de más de una embarcación por cada 100 metros de río estudiado, un dato significativo para comprender la densidad del intenso tráfico fluvial y la sobreexplotación del río. Esta saturación solo podía desencadenar fuertes colisiones de los Baiji contra las embarcaciones y las hélices, que acababan en muerte o en profundas heridas. Estos impactos se consideraron un peligro significativo para los delfines, especialmente en vista del rápido crecimiento industrial y económico de China cuya expansión venía asociada al tráfico del Yangtsé.

La Diosa muerta

De ser un animal venerado como símbolo de paz y prosperidad –recordemos que al delfín Baiji se le conocía como Diosa del Yangtsé– pasó a ser perseguido en nombre de la redefinición del progreso de China durante el Gran Salto Adelante. El Baiji perdió su estatus, comenzó la caza… y la antigua Diosa se convertiría en bolsos y guantes.

Contaminación, degradación y pérdida del hábitat

La degradación del ambiente acuático es tan visible como innegable. El río Yangtsé suministra el 40% del agua dulce, algo que hace aún más alarmante sus altos niveles de contaminación. Casi la mitad de los desechos del país terminan en sus aguas, que ascienden a más de 20 mil millones de toneladas y gran parte de ellas industrialmente contaminadas y sin tratamiento. Las cargas contaminantes del río han provocando el declive y extinción de especies así como graves problemas de salud para la población humana.

La gestión del agua favoreció la expansión industrial y la agricultura intensificada causando desastres ecológicos en el sistema del Yangtsé. Por ejemplo, los lagos Dongting y Poyang se han vuelto mucho menos profundos debido a la sedimentación provocada por la deforestación y el desarrollo agrícola. Se sugirió que el lago Dongting podría desaparecer por completo a principios del siglo XXI.

Y además, el ruido generado por las fábricas cercanas perturbaban seriamente el método de localización de alimentos basado en el sonar de los delfines.

Construcción de presas y más presas

La creación de puertos, la mala gestión de los canales de navegación y la construcción de grandes obras hidroeléctricas –a destacar la descomunal presa de las Tres Gargantas–, han contribuido a la alteración y transformación drástica del hábitat. Los animales han visto sus movimientos bloqueados por las numerosas presas que han eliminado el acceso a los afluentes y los lagos anexos que, junto al dragado de los canales, han dejado impracticables sus zonas de reproducción.

Dicen que los efectos de la controvertida presa de las Tres Gargantas –cuya construcción comenzó en 1994 y completada a principios de la década de 2000–, no fueron tan extremos como los previstos. En cualquier caso, supuso una modificación del sistema del río y permitió la entrada de grandes barcos en los tramos superiores del Yangtsé, aumentando el tráfico y la cantidad de ruido submarino que habría afectado a sistema de ecolocación de los Baijis y ascendido el número de impactos mortales contra las embarcaciones.

Qiqi, el último Baiji

El 12 de enero de 1980, un Baiji macho quedó atrapado accidentalmente en las redes de un pesquero que faenaba en las aguas del Yangtsé, las lesiones que presentaba eran tan serias que el moribundo cetáceo necesitó rehabilitación y sus heridas le dejaron cicatrices permanentes. El delfín, de dos años de edad, fue trasladado a una piscina de 300 metros cuadrados en el Instituto de Hidrobiología de la Academia de Ciencias de China. Aquel delfín recibió el nombre de Qiqi.

Qiqi fue el primer y único individuo de su especie que logró adaptarse a la vida en cautiverio. Los científicos chinos esperaban utilizar al delfín en un programa de reproducción artificial, pero las dos compañeras que le encontraron cuando tenía 8 años no soportaron las condiciones y murieron. Después ya no pudieron localizarse más representantes de la especie, por lo que a Qiqi no le quedó más remedio que nadar solitario en su piscina durante casi toda su vida. Al principio se mostraba temeroso e inquieto pero luego fue adquiriendo cercanía con sus cuidadores humanos; quizá la necesidad primaria de un animal gregario que demandaba contacto.

Aunque estuvo gravemente enfermo en varias ocasiones, consiguió sobrevivir en la piscina durante más de dos décadas. En 2002, Qiqi moría a los 24 o 25 años de edad.

Su ADN ha sido extraído y preservado y, como en otros casos, hay quien defiende que la especie sea clonada. Las preguntas son imperativas, ¿acaso su hábitat natural se encuentra en situación de volver a recibirle? ¿acaso se han tomado medidas sólidas para evitar esas mismas causas que le llevaron, precisamente, a su desaparición total? ¿no sería más lógico destinar todos esos posibles recursos a otras especies del río cuya existencia se encuentra ahora en una profunda crisis?

Otros habitantes del Yangtsé que corren peligro extremo

El Yangtsé sigue siendo un lugar altamente degradado e inseguro para sus habitantes ribereños, de forma que algunas megafaunas del río se enfrentan a una situación similar a la del delfín; están incluidos: el esturión de Yangtsé (Acipenser dabryanus); el pez espátula chino (Psephurus gladius); el cocodrilo chino (Alligator sinensis) y la tortuga de Swinhoe (Rafetus swinhoei), también conocida como tortuga de caparazón blando del Yangtsé o de Shanghái; y, también, la subespecie que casualmente simpatizaba con el delfín Baiji: la marsopa sin aleta de Yangtsé (Neophocaena asiaeorientalis asiaeorientalis). Su población ha experimentado un fuerte declive y ya se ha vuelto extremadamente rara. La mayoría de estos animales figuran en Peligro Crítico y algunos se encuentran más cerca de la extinción que de poder recuperarse.

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BLOG: El día del… Delfín Baiji

En la sección «El día de» de nuestro blog rendimos tributo a la última cotorra de Carolina conmemorando el aniversario de su muerte con información extendida que acompañamos de obras gráficas y literarias creadas por nuestra red de colaboradores.

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