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Prolagus sardus

Descrito por los autores sardos como un «conejo gigante sin cola», este mamífero lagomorfo de la familia Prolagidae una vez ocupó Córcega, Cerdeña y otras pequeñas islas adyacentes del Mediterráneo. La pérdida del hábitat junto a la depredación y la competencia surgida con las especies exóticas introducidas, parecen ser las responsables de su extinción. Se cree que los nuráguicos, los antiguos pobladores de Cerdeña, le consideraban un manjar. Algunos autores afirman que la pika sarda todavía vive en estado salvaje en el interior de Cerdeña puesto que se reportaron avistamientos ocasionales, aunque ninguno de ellos ha sido verificado hasta el momento. La última mención fidedigna es la realizada por Cetti en 1774, quien describe a «unas ratas gigantes» muy abundantes en la isla de Tavolara, pero aparentemente ausentes en la vecina isla de Cerdeña. La pika sarda junto a la pika corsa…

Pinguinus impennis

Fue muy abundante en la época romana a lo largo de las costas del Océano Atlántico, desde Florida a Groenlandia, incluyendo Islandia, Escandinavia, las Islas Británicas, Europa Occidental y Marruecos. Impennis, palabra en latín, se refiere a la falta de plumas destinadas al vuelo (pennae). Precisamente su incapacidad para volar y su torpeza en tierra firme agravaron su vulnerabilidad ante el ser humano que los cazaba para la alimentación, las plumas y como objeto de museos y colecciones privadas. A finales del siglo XVI el alca gigante ya había desaparecido de la Europa continental y en Norteamérica sólo abundaba al norte de Nueva York. Fueron víctimas de la caza indiscriminada y de la recolección masiva de sus huevos. Hacia 1800 únicamente podía encontrarse en Islandia, país en el que arribaron dos barcos en 1808 y 1813 coincidiendo con la época del año…

Equus ferus ferus

Era un caballo salvaje euroasiático dividido en dos tipos: el tarpán de las estepas y el tarpán forestal. Los datos oficiales sitúan a los últimos tarpanes de los bosques de Polonia entre 1810 y 1820, pero cabe la posibilidad de que el último ejemplar en estado salvaje fuese una yegua que murió en Ucrania en 1879 al caer por una grieta del terreno tratando de huir de sus perseguidores. Varios años antes, en 1875, había muerto el último ejemplar mantenido en cautiverio en el zoológico de Moscú. Las causas de su extinción están claras, aparte de ser objeto de la caza abusiva y de unas medidas de protección inexistentes, su desaparición está directamente relacionada con la práctica de la hibridación: la intervención humana hizo que los tarpanes fueran mezclándose con las crecientes poblaciones de caballos domésticos ocasionando la pérdida de la raza pura; un hecho que…

Capra pyrenaica lusitanica

Para algunos investigadores se trata de una de las cuatro subespecies de cabra montés conocidas; para otros, esta cabra representa una especie (Capra lusitanica) y no una subespecie (Capra pyrenaica lusitanica). Era endémica de la Península Ibérica y habitaba las zonas montañosas del norte de Portugal, Galicia, Principado de Asturias y Cantábria occidental. Hasta 1800 esta cabra era abundante en toda su distribución, pero comenzó a sufrir un continuo descenso originado por la destrucción de su hábitat y la caza excesiva. A esto se le debe sumar el hecho de que los cazadores no respetaban las temporadas de caza. Curiosamente, los últimos avistamientos de este animal fueron todos de hembras, normalmente los cazadores prefieren la cornamenta de mayores dimensiones, propia de los machos. La última hembra de España murió en 1890. Dos años después muere el último ejemplar, también…

Haematopus meadewaldoi

En el pasado el ostrero de las islas Canarias u ostrero negro canario no era considerado una especie independiente sino una subespecie, bien del ostrero negro africano, Haematopus moquini, bien del ostrero euroasiático, Haematopus ostralegus. Era un ave endémica de las islas Canarias orientales, España, residiendo en Fuerteventura, Lanzarote, el islote de Lobos y el archipiélago Chinijo. Aunque la información sobre la ecología del ostrero negro canario es insuficiente y está basada en hipótesis, los datos parecen ser consistentes ya que la biología de los ostreros no es muy variable y, por tanto, es fácil que responda a las características típicas de su género. Con toda probabilidad habitó las costas rocosas, siendo mucho menos habitual en las playas de arena, donde no dispondría de tantas presas. Pudo ser que con la llegada del ser humano se hubiera visto relegado a las playas arenosas por tratarse de territorios menos explotados…

Capra pyrenaica pyrenaica

«El bucardo es y no es, está y no está». Así da comienzo una poética semblanza de este animal en un artículo de opinión publicado en 2014 en el Diario de Jerez. La pieza habla, quizás no con toda la sensibilidad con la que debería abordarse un tema como la conservación de la fauna pero sí con cierta pericia, de la rocambolesca y trágica historia de esta criatura que sufrió en sus carnes –y en sus genes– el absurdo y la naturaleza ilógica que en muchas ocasiones define a la especie humana cuando se trata de su relación con el medio. A su declive contribuyeron la falta de previsión y la dejadez manifiesta a la hora de abordar planes de conservación, que se acometieron demasiado tarde y marcados por la ausencia de criterio. Originariamente, el bucardo tuvo amplia presencia en el Pirineo, concretamente en Navarra, País Vasco, Lérida y Gerona. Se distribuía principalmente en superficies de bosque…

Pieris brassicae wollastoni

Sin duda fue el ejemplar de lepidóptero más característico de la Isla de Madeira, Portugal. Habitaba en los bosques de Laurisilva, un ecosistema singular y único, descrito como una reliquia del Plioceno, época en la que el clima mediterráneo era más mucho húmedo que en la actualidad. Su extinción, fechada oficialmente en 2007, se debió a varios factores, pero especialmente a la sobreexplotación maderera en la zona por parte de grandes empresas del sector. Semejante incursión humana supuso una pérdida del 80 por ciento de su hábitat. Su descenso de población y posterior extinción responden también a la agresiva introducción de pesticidas altamente tóxicos en la agricultura local, causantes de un profundo impacto en decenas de subespecies de mariposa. El último ejemplar recogido data de 1977. Al desarrollarse en un hábitat tan exclusivo, siempre se consideró…

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